Reforma laboral: para este viaje…

credit: Finanzzas.com

…no hacían falta tantas alforjas. Mi opinión es muy personal y refleja, por supuesto, mi percepción de la situación laboral, empresaria y económica en España: veo en los distintos artículos tanto desde el punto de vista del trabajador como del empresario esta cuestión del enfoque concreto, lógica por otra parte teniendo en cuenta la amplitud de la cuestión. Por tanto antes de nada me gustaría proporcionar algunos enlaces a opiniones que considero interesantes:

  1. Mejor revolución laboral que reforma laboral – J. Jacks en Cotizalia: se centra en la necesidad de que las PYMES sean competitivas, y que para ello surjan empresarios innovadores. Su visión sobre el aporte que hace esta reforma a esta visión es negativo.
  2. ¿La reforma laboral creará empleo? – Pau Monserrat en DineroExperto: sobre la mayor influencia de la reforma en deteriorar las condiciones de los actuales empleados que de los parados, especialmente en el contexto de la gran empresa, entendiendo más la necesidad del “adelgazar plantilla” en la PYME. Es pesimista.
  3. Mejor que abaratar el despido es abaratar el empleo – Martín Varsavsky en su blog personal: desde el punto de vista de un empresario con perspectivas de crecimiento. Defiende la conveniencia de eliminar los “lastres” impositivos de la Administración en las nuevas contrataciones. También considera que la reforma no aporta nada y que se perderán empleos.
  4. No es nuestra reforma pero es una buena reforma – Luis Garicano en NadaesGratis: aunque es crítico con varios aspectos destaca lo positivo del aumento de la flexibilidad que debería permitir a las empresas, sobre todo PYMES de cierto tamaño y grandes empresas, crear más empleo del que destruyan, además de la jornada reducida, etc. Es optimista.
  5. Ocho artículos clave para entender la reforma laboral – Remo en Actibva: hacen este mismo ejercicio que estoy plasmando en esta lista, referenciando estos y otros artículos. Neutral. En el mismo site podemos ver varios artículos críticos o desencantados con la reforma por, resumiendo, descafeinada.

(No es un resumen completo ni mucho menos, pero me sirve como introducción).

Entrando en materia, creo que esta reforma es otro botón de muestra del actual Ejecutivo y nos indica, muy a mi pesar, que no se plantean auténticas reformas en ningún aspecto socioeconómico relevante. No deja de ser un ajuste de parámetros: los despidos de 45 a 33 días, generalización del despido con 20 días por causas más fácilmente alcanzables, etc. pero la metodología sigue siendo la misma: un sistema anticuado e ineficiente que no puede contentar a nadie de forma global. Por supuesto, el ajuste de parámetros es fuerte pero los problemas de fondo seguirán, como el dinosaurio de la fábula, estando ahí cuando nos despertemos.

Mi experiencia personal:

  • Problema: aparecen o imagino oportunidades comerciales interesantes de acometer. Para poner en marcha el proyecto, lanzarlo y rentabilizarlo necesito un plazo de uno a dos años. El proyecto necesita de al menos una persona de un cierto perfil primero a tiempo parcial y luego a tiempo completo. Si continúa creciendo, más gente. Sin embargo cuando quiero contratar personal me encuentro que desde el primer minuto hay una cantidad de impuestos y cotizaciones que hacen que cualquier proyecto tenga una barrera de entrada altísima. Además hay otros costes de los que hablaré en un momento.
  • Solución: reducción e incluso eliminación total impositiva para la contratación en los dos primeros años. Y aún más importante, que esta bonificación se reduzca de forma progresiva, no de un mes para otro, para que en mi contabilidad de costes pueda ir siguiendo el efecto y mis previsiones a futuro que afectan a la empresa, cliente y trabajador contratado tengan sentido. La adquisición de habilidades del trabajador en el proyecto, que le hacen más productivo y por tanto más rentable es progresiva, y mi relación comercial con el cliente también. Facilítenme la vida, por favor.
  • Problema: a la hora de evaluar los riesgos de un proyecto no todo es un tema puramente económico: la complejidad también me cuesta dinero, y mucho. El coste de valorar el impacto del tipo de contrato, la bonificación que exista o no, ponderar los CVs de los candidatos para desarrollar el proyecto con el hecho de que estén o no bonificados, las largas horas con el asesor laboral… elevan los costes del proyecto (además de ser a menudo injusto para el candidato, pero esa es harina de otro costal).
  • Solución: unificar contratos, bonificaciones, etc. al menos por el lado de los costes para la empresa. No quiero decir igualar, sino unificar. Si lo estiman necesario, hagan que las cotizaciones a la Seguridad Social aumenten con la edad o el tiempo de trabajo (ya lo hacen en la práctica al subir con el sueldo), pero mantengan una misma norma y que sea sencilla, por favor. Ahora mismo tengo en plantilla personas muy similares en proyectos muy similares con sueldos similares… y costes totalmente distintos. ¡Facilítenme la vida!
  • Problema: las indemnizaciones por fin de contrato o finiquito. Si un proyecto no sale bien, al coste general de cancelarlo se une el de la extinción de los contratos relacionados. Esto es una barrera de entrada para acometer proyectos.
  • Solución: no vamos a discutir la necesidad del finiquito para el trabajador que se ha vinculado a la empresa y al proyecto y es, con toda probabilidad, el mayor damnificado, más bien el contrario. Déjenme provisionar ese posible coste (un 15% del sueldo) en una partida específica, que no esté sujeta a impuesto de sociedades, etc. Esto (y mucho más) es el modelo austriaco: metamos la potencial indemnización de cada trabajador mes a mes en una “bolsa” individual en la Seguridad Social. Si me veo en la necesidad de prescindir de alguien, ya están los pagos hechos por adelantado. Si se considera oportuno, que el trabajador pueda “llevarse” esa bolsa a su siguiente trabajo, aunque abandone voluntariamente la empresa. ¿A mí que más me da? De nuevo, el problema es encontrarme de golpe con un evento de alto coste y no con algo progresivo.

¿Por qué no se articulan estas soluciones? Sinceramente, estoy convencido de que es la voracidad del sistema impositivo que se encuentra siempre con compromisos superiores a lo que puede pagar. Ahora mismo no se pueden permitir no cobrar por los nuevos contratados, ni “apartarle” a cada trabajador su indemnización por despido. Esto se camufla bajo refrencias a la “solidaridad” con la que no puedo estar más de acuerdo pero que creo se emplean maliciosamente para ocultar la realidad de que si se malgasta el dinero público, no hay solidaridad posible.

Sin embargo, siendo importante, creo que hay otro problema que me parece aún más triste y es la obstinación en la interminable burocracia y anquilosamiento del sistema. No son capaces de diseñar un sistema impositivo y de cotizaciones que se adapte a la progresividad que necesitaría cualquier contabilidad razonable. Aunque no se pagara menos, sí distribuir mejor esos pagos, de una forma más acorde a la realidad de cada negocio.

Por último creo que hay en la política pavor a cualquier proceso disruptivo, que cambie el fondo de las cosas y no su superficie. Este tipo de procesos suelen molestar a los estamentos tradicionales y consolidados, para mí tanto banqueros como sindicatos, y ser bien recibidos por los individuos, para mí tanto trabajadores como empresario de microPYME (99% y pico del tejido laboral español). Este es el drama de los seis (sí, serán seis a finales de año) millones de parados, y no si las empresas despedirán más o menos con esta “reforma”.

6 Responses to Reforma laboral: para este viaje…

  1. Alfonso Sánchez dice:

    Hola Miguel:

    Tema muy complejo, con muchas aristas y con muchos puntos de vista. Coincido básicamente con todos los planteamientos que apuntas en tu post. Arrojo algunas reflexiones aquí de, en todo caso, un profano en la materia.

    1.- Creo mucho más en medidas del tipo “facilitar la contratación” que “facilitar el despido”. Siempre será mucho mejor para todos (empezando por el propio afectado) que un trabajado en paro a la que el Estado abona actualmente un subsidio de desempleo sea contratado por una empresa que le abone un salario al menos igual que el subsidio percibido, y con una reducción importante de las cuotas a la S.S. Creo que el ahorro de un subsidio de desempleo siempre será más interesante que la reducción de una cuota que, en otras circunstancias, tampoco se recaudaría. Pero este razonamiento se basa en una premisa que se debe siempre de cumplir: ¿está dispuesto todo trabajador desempleado a trabajar por lo mismo o un poco más del subsidio que percibe? Creo, sinceramente, que la respuesta general no se correponsde con lo que nos gustaría oír …. excepto en el caso de los trabajadores desempleados que ya hayan agotado la prestación o estén a punto de hacerlo (sería bueno tener la estadística de cuantos de los 5,3 millones se encuentran ya en esta situación. Sospecho que muchos, dada la duración de la crisis)

    2.- Por otro lado, en estos años me he preguntado infinidad de veces qué más flexibilidad se necesita en los modelos de contratación, como viene siendo demandado. Las grandes superficies contratan, a veces, por días. Los contratos de prueba o en prácticas permiten (o debiera ya decir permitían), si no estoy equivocado, despedir a una persona dentro de un periodo de 6 meses desde su contratación, sin derecho a indemnización alguna. ¿Qué mas flexibilidad es necesaria? Yo creo que, en la mayoría de los trabajos, 6 meses es un periodo más que suficiente para saber si un trabajador es válido o no. Y en aquellos negocios o sectores donde los picos o la temporalidad es alta ya existían modelos de contratos suficientemente flexibles para adaptarse a esas circunstancias y, en mi modesta opinión, para prevenir indemnizaciones que pudieran poner en peligro el modelo de negocio

    A bote pronto, creo que el espíritu e intención de la Ley es noble y bueno, en el sentido de que pretende mejorar un marco laboral que, evidentemente, no ha funcionado por el enorme número de desempleados que existen. Pero, honradamente, tengo dudas de que el gran problema que tenemos se pueda solucionar con algo que no sea un profundísimo cambio del modelo productivo; esto es, que España tenga un tejido significativo de empresas fabricantes de bienes, materiales, equipamiento, etc, con capacidad real exportadora. Y en mi opinión, esto es una labor a muy largo plazo, que ha de comenzar hoy en los colegios de Primaria, concienciando y educando en el esfuerzo, en la innovación y en el riesgo. Y cuando estos niños de Primaria ocupen posiciones de responsabilidad en la sociedad será cuando veamos los frutos. No menos, por lo tanto, de 25 años.

    Por otra parte, cada vez tengo una mayor sensación de que este modelo social en el que vivimos, tan “aparentemente” cómodo y confortable, tiene como contrapartida un factor que todavía no hemos sopesado en su justa medida: creo que es un modelo en el que, cada vez, hay menos puestos de trabajo productivos. Por lo tanto, mi diagnóstico, es que no quedará más remedio que cambiar el modelo social para repartir los puestos de trabajo que queden.

    Y si a todo ello le añadimos que, al otro lado del mundo, hay personas que están dispuestas a trabajar el doble por la quinta parte del salario, el panorama invita a una reflexión mucho más profunda (que nadie está dispuesto a hacer) que una “simple” Ley de Reforma Laboral.

    • mjaureguizar dice:

      Hola Alfonso, muchas gracias por tu comentario, con el que coincido en líneas generales, desde luego.

      En lo tocante al primer punto, creo que habría que trabajar con inteligencia en todos los incentivos para un trabajador en paro. No hay mayor incentivo que el salir de esa situación, en principio, pero todos hemos oído hablar de casos de fraude o de mal uso del subsidio. Me faltan cifras sin embargo para tener la menor idea de si se trata del 1% el 10% o el 100% de los casos. Sea como sea, hay que incentivar económicamente a las partes a salir de esa circunstancia a toda costa, y quizá, si los técnicos laborales lo consideraran, mejorar el control para evitar el fraude. (¿Sería imposible realizar algunas entrevistas de trabajo en centros del INEM para evitar aquello de “fírmeme que he venido pero no me interesa? No lo sé).

      En cuanto al segundo, yo insistiría en la progresividad y la provisión previa de los costes que tenga la flexibilidad. Si proveemos durante las vacas gordas luego será más fácil mantenerse en las flacas. Amortiguaría los ciclos de empleo/desempleo en un país tan extremo como España. Y sí, estoy a favor de que haya cierta flexibiidad -y eso parece que puede ser bueno en esta Reforma- en la longitud de la jornada… ¡respetándolo! De nada sirve si luego se sigue haciendo el mismo horario…

      Por último, el tema que abordas de productividad y exportación… muy de acuerdo. Quizá será tema para otro post🙂

  2. Excelente artículo, Miguel. Muy claro y directo. Además, es el primero que te leo.

    Estoy totalmente de acuerdo en el tema de los incentivos para los trabajadores en paro. Como soy uno de los afectados, te puedo decir desde mi experiencia, que me sorprende la frecuencia con la que recibo avisos de ofertas en el INEM (supongo que mi campo profesional, Informática y Desarrollo Web/Publicidad no hay tanto paro como en otros). En cambio, al presentarme allí, la descripción de la oferta es totalmente genérica: ni ellos tienen muy claro tus competencias (y no mentí cuando me las preguntaron) ni tienen ningún interés en escucharte. Dices que no es tu especialidad y les vale, porque no tienen ni la más remota idea. De hecho, hace poco me decían “Diseñador de base de datos School” en lugar de “SQL”, jajaja…

    Hace unos meses me llamaron a una “tutoría individualizada para orientar la búsqueda de empleo”, tanto a mí como a dos compañeros de la agencia donde trabajé hasta hace poco, y el caso es que sí me llevé una buena impresión, pero esto no es generalizable a todos los perfiles de parado. De hecho, a mí me dijeron que me veían muy bien encaminado por la cantidad de entrevistas que tenía a la semana (podía haber dicho cualquier cosa y se la hubieran creído), y a uno de mis compañeros le alentaban a que se estableciera como autónomo.

    Por eso coincido 100% contigo en que hay que trabajar inteligentemente en los incentivos para los trabajadores en paro. Ya he leído varias opiniones que escuecen un poco (las últimas sobre los trabajadores de Spanair), creo que a nadie le gustaría ganar menos de lo que estaba ganando, por mucha austeridad que se predique, y menos aún, conformarse con menos todavía que la prestación por desempleo, por el simple hecho de salir de la situación. De estas situaciones se aprovechan ambas partes, las empresas y los parados, y creo que aquí es donde debería existir cierto control (por no decir, alguno). Lo mismo para el cumplimiento de la jornada laboral: suena a demagogia, pero si hay que hacer esfuerzos, que se hagan a todos los niveles. Hay sectores, como la publicidad, donde se asume que vas a salir a las 10 de la noche a diario, por norma, y por la patilla, of course.

    • mjaureguizar dice:

      Muchas gracias por tus comentarios Nacho – en general me confirma en mis sensaciones de lo endeble del marco laboral desde un gran número de puntos de vista.

      Los servicios de orientación y formación del INEM no parecen lo más puntero del mundo y temo que en cualquier empresa del mundo se consideraría inaceptable el porcentaje de “cierre de ventas”, en su caso casar trabajo con trabajador.

      En los incentivos se me ocurre que se podría complementar la oferta salarial hasta un 120% de la prestación, por decir algo, a cargo del INEM, complemento que podría irse reduciendo despacio pero continuamente; algo acorde al desarrollo esperado en la empresa destino, como comento en el post. Seguro que hay infinidad de medidas disruptivas que se podrían aplicar…

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